Ficha de PAPARRA
en adopción caso especial- Nombre PAPARRA
- Clase Perro
- Desde 29-7-2025
- Sexo Macho
- Edad 1 año
- fecha de nacimiento 4/2025
- Raza Mestizo
- Tamaño Mediano
- Localidad Torredembarra (Tarragona)
- Situación Refugio
- ID 8007
Descripción
Paparra apareció como su nombre ya deja intuir… lleno de garrapatas, muy delgado y con muchísimo miedo. Ahora físicamente ya no es aquel perrito tan frágil, pero por dentro aún le queda mucho camino.
A día de hoy no se deja coger. Y en las pocas ocasiones en las que se ha conseguido sacarlo, se ha quedado completamente bloqueado, clavado en el suelo. El contacto con las personas y el mundo exterior le bloquea, y prefiere mantenerse a distancia. No es que no quiera, es que todavía no puede.
Pero luego lo ves dentro de su jaula… y hay algo ahí. Curiosidad. Se acerca despacito, estira el hocico para olerte… y en cuanto haces el mínimo gesto, se va. Como si quisiera, pero aún no se atreviera.
Con otros perros es otra historia. Convive con machos y hembras sin problema, juega, se pica con algún jovenzuelo y se le ve más suelto, más él.
Y tiene ese momento tan suyo cuando hay una reja de por medio: entonces sí se acerca sin tanto miedo, olisquea con ganas y, si puede, te “roba” los dedos como si fueran frankfurts.
Paparra está en ese punto intermedio. No es el perro que era cuando llegó, pero tampoco es todavía el que puede llegar a ser. Se le intuye, se le ve a ratos… pero necesita a alguien que le dé el espacio y el tiempo para terminar de salir.
A día de hoy no se deja coger. Y en las pocas ocasiones en las que se ha conseguido sacarlo, se ha quedado completamente bloqueado, clavado en el suelo. El contacto con las personas y el mundo exterior le bloquea, y prefiere mantenerse a distancia. No es que no quiera, es que todavía no puede.
Pero luego lo ves dentro de su jaula… y hay algo ahí. Curiosidad. Se acerca despacito, estira el hocico para olerte… y en cuanto haces el mínimo gesto, se va. Como si quisiera, pero aún no se atreviera.
Con otros perros es otra historia. Convive con machos y hembras sin problema, juega, se pica con algún jovenzuelo y se le ve más suelto, más él.
Y tiene ese momento tan suyo cuando hay una reja de por medio: entonces sí se acerca sin tanto miedo, olisquea con ganas y, si puede, te “roba” los dedos como si fueran frankfurts.
Paparra está en ese punto intermedio. No es el perro que era cuando llegó, pero tampoco es todavía el que puede llegar a ser. Se le intuye, se le ve a ratos… pero necesita a alguien que le dé el espacio y el tiempo para terminar de salir.
